Forman parte de nuestras defensas, desempeñando un papel importante en el organismo, dando respuesta a reacciones alérgicas, urticarias, el asma, distintas enfermedades o la infección por parásitos.

¿Qué son?

Son un tipo de leucocito o glóbulo blanco formado en la médula ósea que se trasladan a la sangre, la mucosa por dentro los intestinos y los tejidos y forman parte de nuestras defensas, desempeñando un papel importante en el organismo, dando respuesta a reacciones alérgicas, urticarias, el asma, distintas enfermedades o la infección por parásitos. Contienen proteínas que ayudan al organismo.

 

Si observamos en las analíticas de sangre que los eosinófilos han salido altos, lo normal es que su valor esté por debajo de 500, es motivo de consulta al médico y dependerá de sus síntomas lo que determinarán que se le envíe a un hematólogo (especialista en enfermedades sanguíneas), un alergólogo (especialista en enfermedades alérgicas), un neumólogo (especialista en enfermedades respiratorias), o un especialista en medicina interna para determinar a qué es debido, ya que un elevado número de eosinófilos pueden dañar al organismo y ser motivo de una posible enfermedad.

 

El motivo más frecuente del aumento de los esosinófilos son procesos inflamatorios o enfermedades alérgicas, ya sea asma, rinitis, pólipos nasales y dermatitis atópica. El aumento de los esosinófilos es un indicador de un posible caso alérgico. En estos casos el sistema inmunitario produce anticuerpos que permanecen en el organismo en relación a ese alérgeno y al volver a estar expuesto estos anticuerpos pueden liberar una cantidad de químicos del sistema inmunitario, como la histamina, que causan síntomas de alergia.

 

Los niveles de eosinófilos pueden ser altos durante un periodo de tiempo ya que están combatiendo una enfermedad, el problema puede surgir cuando estos niveles están presentes durante mucho tiempo por lo que podría provocar daños en el organismo.

 

Tratamiento

Los tratamientos dependerán de la patología que los cause pero es un posible indicador potente de casos alérgicos además de otras enfermades. Es imprescindible hacer una historia clínica completa, junto con las pruebas complementarias oportunas para estimar que está causando la eosinofilia. El tratamiento va dirigido a la causa de la enfermedad, ya sea una alergia, una reacción a un medicamento o una infestación parasitaria. Los tratamientos suelen ser eficaces en la disminución o resolución de la eosinofilia, y no son especialmente tóxicos.

 

En la mayor parte de casos, cuando en la eosinofilia se identifica su causa, el tratamiento indicado por el especialista alivia significativamente los síntomas de la enfermedad. Los corticoides, tanto locales (inhalados, tópicos) como sistémicos (oral, intramuscular, intravenoso), suelen mejorar algunas patologías alérgicas y reducen el número de eosinófilos.

 

“Cuida de tu cuerpo, es el único lugar que tienes para vivir”

Jim Rohn

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