Las fosas nasales permiten la entrada del aire que respiramos a través de la nariz y estas vías filtran, calientan y humidifican el aire a su paso y son una primera barrera de defensa frente a microorganismos, alérgenos y otras sustancias presentes en el aire que pudieran ser potencialmente nocivas.

Es por este escudo frente agentes externos que las de las fosas nasales pueden verse afectadas por distintas patologías, como el resfriado, la gripe o la rinitis alérgica y pueden provocar la inflamación de la mucosa nasal. Por ello, los cuidados de las fosas nasales son esenciales para  cuidar y mantener una buena higiene.

Además, sirve para aliviar los síntomas que provocan estas afecciones en la mucosa nasal, al sonarnos la nariz, ayudamos a nuestro organismo a eliminar la mucosidad, sin embargo, sonarse la nariz insistentemente podría ser un factor de aparición de problemas, como, por ejemplo, la infección de los senos paranasales (sinusitis).

Cuidados de las fosas nasales: el tipo de mucosidad dice mucho de su estado

La mucosidad clara suele estar presente a comienzos de un catarro o gripe. Pueden evolucionar adquiriendo tonos más amarillentos y aumentando el espesor si la infección aumenta.

La mucosidad verdosa suelen aparecer en las etapas finales de resfriados y gripes. El color se debe a los neutrófilos, un tipo de células defensivas que actúan contra los gérmenes.

La mucosidad espesa suele aparecer en etapas finales de procesos catarrales, o por las noches cuando la producción es menor y los mocos más claros se secan.

Recomendaciones para el cuidado de las fosas nasales:

  1. Respira por la nariz ya que actúa como barrera y mecanismo de defensa del sistema respiratorio, filtrando partículas nocivas que el aire contiene y ayudando a prevenir resfriados y otras afecciones.
  2. Suénate correctamente. Sin presionar los dos lados de la nariz, sino solo uno mientras soplas por el otro.
  3. No contengas los estornudos, así el aire al no poder salir, empujará las mucosidades y bacterias hacia el interior de los senos nasales, lo que aumenta el riesgo de infecciones.
  4. Realiza lavados nasales cuando sea necesario. Nunca uses bastoncillos de algodón para limpiar tus fosas nasales.
  5. Colocar un humidificador en la estancia también puede ser útil para evitar la sequedad de la nariz.
  6. Hidrátate bien cuando estés resfriado. El catarro o la gripe provocan abundante secreción nasal y transpiración. Por ello, es muy importante ingerir muchos líquidos.
  7. Protégete también de los cambios bruscos de temperatura.
  8. Apuesta por la vida sana, practicar ejercicio regularmente, comer bien y descansar mejorará tus defensas.
  9. Acude a tu médico si la congestión nasal dura más de tres semanas.

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